LA FISICA VISTA DESDE EL CIELO

Gracias al creador que estamos aquí, en el lugar y momento preciso, con la mirada dirigida a un mundo que también forma parte de la creación, con los oídos abiertos para escuchar.

 

Ahora que estamos iniciando una actividad educativa como es el inicio de clases resulta muy saludable detenerse en realizar reflexiones para sustentar nuestras expectativas.

 

La reflexión más elevada que podemos sustentar es la Palabra de Dios, es para ser escuchada, comprendida y obedecida. Ese es el sentir del profeta Isaías cuando, interpretando al Señor, escribió lo siguiente: “Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié” (55:10-11).

Esta es la idea maravillosa, que, apoyándome en una fábula educativa, utilizada también por un escritor extraordinario a quien le tengo mucha admiración, Leonardo Boff en sus comentarios del 21/06/2004, me propongo expresar lo siguiente.

 

Recordando que la fábula es un relato breve, en mi publicación no es tan breve, pero sí la considero muy interesante para los jóvenes que se forman en las diversas instituciones educativas.

Ella se escribe en prosa o en verso y se hace con la finalidad de educar.

 

Es necesario para escuchar, tener fe, ésta no está en contradicción con la ciencia y en un ambiente estudiantil sin fe es difícil que escuches, porque ésta actitud está en íntima relación con la frase “poner atención” y sin ésta otra actitud no puedes entender nada de lo que te explican.

 

Estamos muy próximos a comenzar, dispongamos pues una actitud favorable, consciente de nuestra posible contribución a la ciencia, al medio ambiente, a nuestra cultura y a nuestro espíritu.

 

La trama de la fábula se narró por un educador popular, James Aggrey y se escenificó en un país de África occidental, Gana.

 

Dios permita que nos haga pensar.

 

Aguila Volando Montaña Fabula Aguila Gallina

 

Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa.

Consiguió atrapar a un aguilucho, un polluelo de águila, luego regresó a su casa, y colocándolo en el gallinero creció junto a las gallinas.

Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista.

Al pasar por el jardín, dice el naturalista:

  • “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”
  • “De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.
  • “No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.
  • “No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.

Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo:

  • “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tus alas y vuela!”

El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.

  • El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformó en una simple gallina”.
  • “No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.

Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “¡Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.

Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.

  • El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.
  • “No”, respondió firmemente el naturalista. “Es águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.

Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano.

Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.

  • El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.

El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló. Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.

Aguila Sobre Piedra Fabula Aguila Gallina

Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.

¡Pueblos de África (y de Brasil)! Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. Y aun pensamos que efectivamente somos gallinas. Pero somos águilas.

Por eso, hermanos y hermanas, abran las alas y vuelen. Vuelen como las águilas. Jamás se contenten con los granos que les arrojen a los pies para picotearlos.

Tradujo Daniel Rodríguez (MCCLP), México 1997

¿Puedes escribir en un máximo de 30 caracteres los personajes que participan en esta fábula?

¿Puedes escribir en un máximo de 30 caracteres un resumen de esta fábula?

¿En cuanto a actitudes, con cuál personaje de la fábula te identificas?

¿Escribe en un máximo de veinte caracteres, que enseñanza obtuviste para desarrollar tus expectativas?

En un máximo de veinte caracteres escribe una idea de cómo ésta fábula puede incidir en una persona para que contribuya al desarrollo de la física.

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