¿Y CUAL ES TU PROBLEMA?

Con frecuencia al enfrentar un problema no lo tenemos claro. Por eso no somos efectivos para obtener su solución. De ahí la importancia de tomar un tiempo prudencial para desarrollar una observación y proponer una definición críticamente analizada.

Al enfrentar esta realidad surgen muchas preguntas tales como: ¿Por qué existe el problema? ¿Cuándo ocurrió por primera vez este problema? ¿Quién está causando el problema y quién está siendo afectado por él?

Vale la pena proponer una definición del problema de una manera muy clara, aunque éste sea de la vida cotidiana y más aún si se trata de una investigación científica.

Por ejemplo, si estamos interesados en determinar la relación de proporcionalidad entre variables que intervienen en un fenómeno, debemos crear una definición de problema que lo identifique con claridad, que se adapte a las necesidades reales y dado el tiempo y los recursos disponibles, surge de inmediato decidir por dónde empezar.

Este es el punto de vista de esta propuesta, proponer una metodología pertinente a una investigación científica. Un problema cuyas características no se comprenden del todo, es más difícil de solucionar que un problema que ha sido definido y analizado claramente.

Sin embargo, solamente teniendo toda la información frente al grupo, puede ayudar a que la toma de decisiones sea una tarea mucho más fácil. Algo muy importante de tomar en cuenta al definir el problema, es hacerlo en términos de necesidades y no de soluciones, para evitar que nos quedemos en superficialidades y no lleguemos a la raíz del mismo.

Por otra parte, someterlo a un análisis grupal cooperativo como algo que todos comparten. El grupo no debe de perder de vista el objetivo de la tarea, deben estar centrados en ella, de ser posible definir una agenda de trabajo, que permita una participación ordenada y efectiva en la discusión. En ésta debe haber común acuerdo entre los miembros que constituyen el grupo.

Anticipadamente el grupo debe preocuparse en reunir información sobre el problema, hechos, inferencias, especulaciones y opiniones científicas, como base de datos muy útil para el momento de la discusión.

Hay que observar el problema desde diferentes perspectivas, por ejemplo cómo realizarías tu trabajo más fácil, los miembros del grupo son los que comparten lo que saben y entienden que ellos no son el punto focal sino la tarea de definir el problema.

Lo importante en este caso, es cómo los miembros del grupo miran al mundo, cómo interpretan la información y cómo resuelven los problemas. Los mejores líderes y maestros ayudan a la gente a aprender como pensar por su propia cuenta en vez de indicarles lo que tienen que pensar.

En relación con la redacción del problema, un vocabulario rico juega un papel importante aquí, pueden usar un diccionario o desarrollar su propio vocabulario. La redacción puede ir cambiándose varias veces buscando un acercamiento metódico, utilizando palabras simples que pueden ser sustituidas para ir haciendo variaciones.

Cuestiona tu realidad, por ejemplo, si el problema que el grupo está definiendo es en realidad un síntoma de un problema más amplio, es muy importante considerar la relación de las variables que intervienen, por ejemplo, una factura de suministro de agua muy alta podría ser el problema y una solución fácil y rápida seria comprobar si existe una fuga o que hay que cambiar una parte del sistema.

Si nos conformamos con este análisis, dejaríamos de darnos cuenta de un problema mayor como es que la gente de la casa despilfarra el agua.

Utilizando las variables que intervienen en el fenómeno se puede hacer una formulación del problema, por ejemplo si se trata del fenómeno de caída libre de un cuerpo se puede hacer la siguiente formulación. Determinar la relación de proporcionalidad que existe entre el espacio recorrido por el cuerpo que cae y el tiempo, cuando el cuerpo cae libremente sin considerar la resistencia del aire.

Ulises Zelaya
Abril de 2017

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